Archivo mensual: mayo 2010

Vida ¿sólo hay una?

Uno de los hechos más fascinantes de la vida en nuestro planeta es el origen común de todos los organismos. Se suele decir que la vida tiene que tener un origen pero ¿Por qué no varios orígenes? ¿Por qué la vida no se originó 2 o 3 veces dando lugar a igual número de linajes de seres vivos?

Mi opinión sobre este punto, podría enunciarse con la siguiente hipótesis:

Un tipo de forma de vida, cualesquiera que sean sus bases moleculares, sólo puede originarse a partir de dichas bases cuando no hay otro tipo de vida con la que competir en ese planeta.

Es posible que hacer esta afirmación partiendo sólo de los resultados de nuestro planeta sea arriesgada así que intentaré argumentarla:

Hipotética reacción autocatalítica. (Crédito: L.E Orgel PMID: 15217990)

1.-La aparición de replicantes prebióticos, es decir moléculas o grupos de moléculas con capacidad de replicarse, no puede darse en presencia de vida que utilice las mismas bases (“ladrillos”) moleculares . La razón principal es que los replicantes prebióticos son, por definición, menos eficientes que los organismos vivos a la hora de replicarse. Si no fuera así, y gracias a la selección natural, los replicantes prebióticos “supereficientes” poblarían este planeta y no los organismos vivos. Mi predicción en este punto sería que la vida podría haber intentado (entiéndase lo figurativo del verbo) aparecer en varias ocasiones pero no haber sido capaz de competir con los organismos vivos presentes a la hora de conseguir los recursos que permitan su replicación.

2.-Los organismos vivos producen sustancias que degradan  posibles replicantes prebióticos con similares bases moleculares. Este es un hecho que ocurre en la Tierra pero que creo que puede ser extrapolable. En un mundo prebiótico, la capacidad de degradar a los competidores no sólo permite tomar ventaja sino que es un salto fundamental para convertirse en un organismo vivo. Nuestro planeta está completamente cubierto proteínas que degradan el RNA y otras proteínas. Ningún replicante que carezca de protecciones sólo asumibles por un ser vivo puede protegerse y competir .

3.-La aparición de replicante prebióticos con diferentes bases moleculares, de ser posible -esto sí que da para mucho-, conlleva ciclos biogeoquímicos irremediablemente más lentos que les impedirán competir con la vida establecida. Los ciclos biogeoquímicos se refieren al movimiento de compuestos químicos necesarios para la vida a través de la cadena trófica (todos los organismos, o en este caso replicantes prebióticos). Incluso aunque el replicante tenga diferentes bases moleculares que el organismo vivo de ese planeta van a tener que compartir algún recurso (imaginemos, por ejemplo, el fósforo). En dicha competición la lentitud de los ciclos del replicante (recordemos, más ineficiente) significan una derrota segura a medio-largo plazo. Además la utilización de diferentes bases moleculares no tiene que impedir que el organismo vivo pueda llegar a utilizar -y eliminar- al nuevo replicante. En nustro planeta todos los organismos usan L-aminoácidos pero muchos aprovechan para alguna actividad los D-aminoácidos (L y D se refieren a las dos imagenes especulares de un compuesto, puedes leer sobre este fenomeno, llamado quiralidad aquí). ¿Podrían haber existido replicantes prebióticos basados en los D-aminoácidos que fueron “absorbidos” por nuestro linaje de seres vivos?

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En este siglo se abre la puerta de la búsqueda de vida en nuestro sistema solar. Si tenemos suerte podremos encontrar otros ejemplos con los que ampliar nuestra visión de la vida y poder hacer predicciones con una visión más amplia que la que nos ofrece el ojo de cerradura de nuestro planeta azul. Esperemos que de encontrar vida en otros planetas no acabemos con ella. De momento ya estamos mandando bacterias a Marte sin querer, cuyas consecuencias aun no podemos predecir.

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